¡Que fácil es culpar a los demás de mi malestar, en vez de tomar la responsabilidad que tengo!
En muchas ocasiones creemos que lo malo que nos pasa es porque el otro acciona en mi contra. ¿Que puede hacer el otro para estropear la paz en la que tanto yo he trabajado? NADA
Cuando comienzo a ser consciente de que en mis sentimientos solo tengo la responsabilidad yo, dejo de culpar a los demás en su accionar y dejo de creer que el mundo de ellos gira en torno a mí, en torno a lastimarme, en torno a herirme o no valorarme; cuando acepto que eso que siento del otro es un simple espejo de lo que yo no he trabajado aún en mi, es cuando me doy cuenta que el otro simplemente vive su vida, con las herramientas que tiene, de la mejor manera que puede, y que su estilo de vida, no tiene nada que ver conmigo.
Cuando comienzo el trabajo de introspección, cuando lo hago en verdad, dejo de buscar afuera las razones de mi malestar y puedo ser capaz de sincerarme conmigo misma en que es eso que realmente tanto me afecta.
Las actitudes de otros te pueden hacer pensar en el porqué lo harán, pero jamás debo entregarle el poder de moverme de mi trabajo interno, cuando eso sucede, que lo que el otro hace me mueve y me desestabiliza, es porque en definitiva estoy viendo mucho hacia afuera y poco hacia adentro, y como entonces no me estoy haciendo responsable de lo que está pasando adentro de mi, por eso es tan sencillo culpar a los que están afuera.
¿En verdad crees que aquel que está allá afuera tiene el tiempo y la energía de maquinar cualquier plan para hacerte sentir mal? A menos de qué sea un psicópata, nadie tiene tiempo de eso, todos estamos albergados en nuestro propio mundo, y notar eso es lo que nos hace verdaderamente empáticos.
El ser empática no es nada más sonreírte y tratar de entender por lo que estás pasando, es también entender que cada cabeza es un mundo y que nadie tiene las mismas herramientas que yo para vivir el camino llamado vida, entonces ahí dejo de juzgar y también dejo de sentirme “la última Coca-Cola del mundo” como dicen en mi país. Nadie en su vida quiere herirme a posta, esas cosas que siento que me hieren, solo reflejan las áreas en las que debo trabajar y que fuerte es entender esto por las malas.
Puede costarnos relaciones hermosas, porque cuando no existe la verdadera empatía en una relación, de cualquier tipo, comenzando por la personal misma ¿cómo evoluciona dicha relación? No hay manera…
Y el título de esta entrada es la empatía y sus sombras, porque muchas veces podemos ver la falsa modestia disfrazada de empatía.
Si no soy capaz de tener empatía conmigo misma, ¿como pretendo fingir empatía con alguien más?
Este no es un texto para juzgarte, es algo que escribí hace unos días de regreso a casa del trabajo, y en verdad me preguntaba si estoy trabajando realmente adentro de mí o si simplemente estoy viendo tanto hacia afuera que estoy absorta en lo que el otro hace o deja de hacer.
Y estoy agradecida de poder haber llegado a la conclusión que escuchando y sintiendo mis necesidades primordiales, no dejándolas a un lado por los demás, puedo ser la persona más frívola para algunos, pero también la más feliz y amada por mí misma y esa sensación no tiene precio.
Comienza a escucharte en verdad a ti, deja el ruido de afuera a un lado, deja de sobreponer el bienestar de otros para fingir empatía por los demás, cuando se toma esa decisión no hay vuelta atrás a la construcción de aquellos sueños que en verdad tenemos.

Con la compra de mi e-book no solo podrás comenzar en este hermoso mundo de la introspección, a entender mejor lo que pasa en tu mundo interior para dejarte de sentir atacado por el mundo exterior, sino que también tendremos un encuentro en el que compartiré contigo como esta herramienta maravillosa no me ha permitido hundirme en el “lodo cenagoso” sino que siempre me ha permitido llegar a la raíz del asunto y desde allí impulsarme a una nueva versión de mí misma, aunque no todos alrededor la valoren, te espero 🫶🏻

Deja un comentario