No todo necesita compartirse

Por

para demostrar que nos importa

Hoy abrí las redes sociales y sentí algo que seguramente muchos también sintieron: saturación.

Videos una y otra vez.
Personas gritando.
Imágenes de miedo.
Comentarios.
Opiniones.
Y, por un momento, me pregunté si guardar silencio significaba que me importaba menos.

Soy venezolana.

Gran parte de las personas que amo siguen en mi país.

Como cualquier persona que tiene lejos a quienes ama, mi primera reacción fue intentar saber si estaban bien.

Gracias a Dios, lo están.

Y lo segundo que hice fue orar.

Después me lancé mis chistes, porque con el humor enfrento las situaciones incómodas. Y es que cuando el dolor llega, todos respondemos de formas diferentes.

Yo no siento paz compartiendo una y otra vez el sufrimiento de otros.

No porque quiera ignorarlo.
No porque sea indiferente.

Todo lo contrario.

Creo que la compasión no siempre necesita una publicación.

A veces necesita silencio.
A veces una llamada.
A veces una oración.
A veces una mano dispuesta a ayudar cuando llegue el momento.

Alguien me dijo que era indolente por no estar de acuerdo con compartir ese tipo de videos.

Y me hizo pensar:

¿Realmente mostramos que nos importa por la cantidad de contenido que republicamos? ¿O por la manera en que acompañamos a quienes están viviendo el dolor?

Jesús nunca nos enseñó a consumir el sufrimiento ajeno.

Nos enseñó a acercarnos al que sufre.
A llorar con el que llora.
A amar al prójimo.
A servir.

Y esa diferencia, para mí, transforma todo.

Hoy mi oración está con Venezuela.

Con quienes tienen miedo.

Con quienes todavía esperan noticias.

Con quienes están sirviendo y ayudando.

Y también conmigo.

Para que nunca permita que la inmediatez de las redes me haga olvidar que detrás de cada video hay una persona creada a imagen y semejanza de Dios, no un contenido para consumir.

Por eso hoy quiero dejarte una invitación:

Antes de compartir el próximo video que aparezca en tu pantalla… Detente un momento.

Ora.

Llama a alguien que amas.

Pregúntate cómo puedes ayudar de verdad.

Porque quizás la compasión no siempre hace más ruido. Pero siempre deja más huella.

Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.”
Romanos 12:15

Señor, no permitas que me acostumbre tanto a ver el dolor de otros, que jamás me olvide de responder con amor, el amor que me das, el amor que das a otros y el amor que tengo para dar.

Hoy a las 6:00pm, hora Colombia cadena de oración, pídeme el link para participar✨

Oremos!


Descubre más desde Mochila Cristiana

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted In ,

Deja un comentario

Descubre más desde Mochila Cristiana

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo