Tocando fondo

Por

De la manera más literal, si no sabes nadar y caes en lo hondo, lo mejor que te puede  pasar es llegar a lo más profundo para poderte impulsar hasta la superficie y poder respirar.

Igual nos pasa en cualquier escenario de la vida real, cuando estamos en la peor inmundicia y creemos que no podemos llegar más bajo, aparece ese hueco que nos lleva a un nivel inferior. Depende de nosotros cuando impulsarnos.

No fue fácil cambiar mi vida, no fue fácil romper con viejas costumbres, dejar a un lado mis vicios y enfocarme en comenzar de cero. Pero aquí estaba en un lugar donde nadie me conocía, donde nadie me juzgaba, donde podía darme una nueva oportunidad.

Podía seguir como venía y seguir sintiéndome mal, pero no. Ya alguien había muerto y no se había llevado lo mejor de mí, sino por el contrario, lo peor; ya estaba lo suficientemente lejos de mis familiares, físicamente como para seguir aislándome emocionalmente de ellos. Entrando por la puerta que mi salvador abrió, comencé a perdonarme; tarea nada sencilla, la verdad es que admitir cada uno de nuestros errores, reconocer una a una nuestras fallas y aceptarlas como cosas del pasado cuando hace apenas unos días u horas atrás las seguías haciendo no es fácil; pero si no lo reconoces, admites y decides dejarlo atrás, jamás lo superarás.

Esta fue mi oportunidad de renacer, de dar lo mejor de mi sin esperarlo de los demás, pedir perdón no fue tan sencillo para mí, pero si fue lo más reconfortante que hice en mi vida, aun me faltan algunas personas por pedirles perdón, pero el camino recorrido ha sido ameno. Una vez pedí perdón a los demás, pude perdonarme y esto fue el inicio de un verdadero amor.

Esto dio paso a comenzar a valorarme, a entender que me merecía el mundo que soñaba, y que en definitiva debía rodearme de diferentes personas. Lo que dio paso a atravesar un proceso de divorcio muy joven, muchos han de pensar que es lo peor que le puede pasar a una mujer, incluso yo soy de las que así pensaban, porque formar una familia es algo bonito y tener que decirle adiós a esa idea no es nada agradable, pero ¿Qué hay de cuando en medio de tu rebeldía no supiste escoger, en medio de tu falta de autoestima te conformaste? Eso me costó entenderlo, pero en vez de hundirme en el que dirán, en el ¿por qué no funcionó, qué hice mal? Decidí tomar las riendas de mi vida y por fin estar sola, por fin conocerme, por fin amarme y por fin encontrarme con mi primer amor (Dios mi primer amor).

Mi divorcio no fue el fin como muchos lo pintan, o quizás sí, pero solo fue el fin del mal estilo de vida que estaba llevando, ese fue el broche de oro del cofre que arroje al fondo del mar para allí olvidar.


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